domingo, 15 de febrero de 2009

Girl power!

Estoy enamorada! .. de la enigmática ciudad de Xelajú Quetzaltenango.
Está bien, está bien, yo ya la conocía, cuando tenía 3 años, y luego a los 14, pero de pasadita.

Es ahora a mis veintitantos años que la llegué a conocer un poco más: sus calles llenas de historia, personas y personajes tan variados así como las culturas que ahí se encuentran.
Gente de tantas partes del mundo, así como las tantas razones por las que aquí vienen a caer.
Éstas personas, quienes en actos de altruísmo, dignos de admirar, vienen a nuestro país a hacer voluntariado y de paso a aprender el tan difícil y enredado español. También a conocer de la historia y costumbres locales, tanto así que llegan a convertirse en parte del colorido y alegre día a día.

Una de ésas historias, que conocí por una extranjera, es la de Vanushca Cárdenas.... "¿quién diablos es ésa?" pensé.
Es el relato de una gitana que se enamoró en Xela de un muchacho de la alta sociedad. Los padres de éste al saber que su hijo le correspondía, lo enviaron a España y murió en la guerra, Vanushca, desesperada de la tristeza, tomó un veneno y murió, ésa es una versión, otra es que
el muchacho se casó con otra mujer, y ella murió de amor y desnutrición o posiblemente de una infección intestinal, sea como fuere, es una historia de tragedia y amor (como casi todo en la vida). Ahora la tumba de Vanushca es venerada y visitada por muchos, porque supuestamente, recupera amores perdidos, es la patrona de los amores platónicos e incorrespondidos e incomprendidos.

Así pues, un cuarteto de incomprendidas que se comprendieron bien, a pesar de la barrera del lenguaje (inglés, español y alemán), se unieron y fueron a visitar a Vanushca. Después de todo, el amor o la falta de amor no tiene idioma, es el mismo aquí y en Filipinas, se goza y se sufre.

Fue un momento muy especial, en el que cuatro mujeres nos unimos en un solo sentir: el pésame, por lo menos es lo que sentí, pena y lástima por ésta mujer, y en vez de pedirle que me devolviera a mi amor perdido, lo único que le pedí fué nunca terminar como ella. No quiero valerme de conjuros, oraciones, magia u otras cosas para conseguir el amor, aún no estoy desesperada, o tan desesperada. Creo que ellas tampoco estaban pidiendo por alguien, simplemente el hecho de pensar que podríamos terminar siendo las viejas de la cuadra que viven solas y sus 74 gatos, es suficiente para asustar y poner a llorar a cualquiera, y ¿que mejor lugar para ir a chillar que un cementerio? No veo nada de malo en eso... arriba las mujeres!








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